WhatsApp: Una herramienta de doble filo

WhatsApp: Una herramienta de doble filo

WhatsApp es una herramienta de mensajería muy popular, una trabajadora fue despedida en base a unos mensajes enviados a través de esta aplicación móvil. Nuestros tribunales vienen admitiendo sin restricciones los mensajes enviados como medio de prueba, pero debemos preguntarnos ¿es un medio de prueba fiable?, ¿resulta difícil manipular los mensajes?

La utilización de WhatsApp y otras aplicaciones similares de mensajería se han extendido rápidamente como herramientas para comunicarnos a través del envío de textos, imágenes, voz y vídeos. Resulta ser una herramienta muy útil y económica, pero tiene la desventaja de que deja rastro de la información que enviamos, por ello, empieza a ser frecuente la utilización de dichos mensajes como medio de prueba en los procesos judiciales. En un proceso laboral se acreditó el abuso de confianza de una trabajadora con su empresa por el envío de mensaje a través de WhatsApp, declarándose como justificado el motivo de despido alegado por la empresa.

El caso se encuentra recogido en la sentencia de 25 de septiembre de 2013 del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG). Según señala la sentencia la empresa del sector de la hostelería procedió a despedir a la trabajadora que era ayudante de cocina, no conforme con el despido demandó a la empresa resolviendo el Juzgado de lo Social nº 1 de Vigo la desestimación de la demanda. Contra dicha sentencia la trabajadora interpuso recurso de suplicación que fue resuelto por el TSJG. Según el Tribunal la encargada del local delegó en la trabajadora el control y vigilancia del establecimiento y trabajadores durante los días 15 al 21 de agosto de 2012, lo cual asumió voluntariamente. Durante ese periodo sucedieron los siguientes hechos:

El día 15 de agosto el administrador de la empresa le manifestó a una compañera que ese día sobre las 19 horas iba a estar delante de los monitores de las cámaras de vigilancia, que existen en los locales de la empresa para controlar a un trabajador que presta servicios en otro local. Dicha compañera se lo dijo a la trabajadora despedida y ésta sobre las 15 horas le remitió un mensaje de WhatsApp a dicho compañero avisándole de que a las 19 horas el jefe lo iba a estar vigilando.

El día 17 de agosto la trabajadora envía un mensaje WhatsApp diciendo a sus amigos que hay fiesta en su casa y que hay alcohol pagado por la empresa. Se llevó del local de la empresa una caja de cerveza, botella de whisky y Martini sin permiso y sin abonarlo.

El día 19 la trabajadora remitió a sus contactos de WhatsApp unas caricaturas de Internet con una viñeta que ponía “PUTO…!” en referencia al propietario de la empresa.

El día 21 en jomada laboral la trabajadora salió unos minutos del local con un compañero, lo que la empresa les permite durante la jornada para fumar, y grabó un vídeo de menos de un minuto cantando los dos “cumpleaños feliz” que le remitieron por WhatsApp al compañero del otro centro de trabajo.

Según el TSJG, la actuación de la trabajadora de avisar a un compañero respecto de la vigilancia que se va a ejercer, en especial cuando se tiene delegado el control de los trabajadores, defrauda la confianza empresarial.

Este es un ejemplo de cómo los tribunales vienen admitiendo como prueba los mensajes enviados a través de WhatsApp, en este caso los mensajes enviados justificaron el despido de la trabajadora y fueron determinantes para que el TSJG diera la razón a la empresa. Si bien los tribunales vienen admitiendo sin problemas ni restricciones los mensajes enviado por WhatsApp como medio de prueba, dichos mensajes no son una prueba difícil de rebatir, debido a que pueden ser fácilmente manipulados,  así que en un proceso judicial se podría impugnar la autenticidad de los mensajes.

Existen aplicaciones como WhatsApp Toolbox que permiten modificar el texto original del mensaje por otro que desee la persona que utiliza esa aplicación.  Para realizar dichas manipulaciones no se necesitan conocimientos avanzados de informática, sino que una persona con conocimientos mínimos puede alterar un mensaje en WhatsApp. Incluso un tercero puede realizar la alteración sin que las personas cuya conversación se ha manipulado tengan conocimiento de ello. Por ello, nuestros tribunales no deben admitir tan a la ligera estos mensajes como medio de prueba debido a que son tan fácilmente alterables como cualquier otro documento privado que se presenta en un proceso judicial. En último caso, el abogado de la parte afectada podrá argumentar la facilidad de manipulación del contenido de los mensajes y cuestionar su autenticidad.

Por lo tanto, más allá de la posibilidad de que seamos objeto de un mensaje manipulado, debemos ser conscientes que los mensajes que enviamos por WhatsApp aunque los borremos de nuestro dispositivo móvil se mantienen en los dispositivos a los que hemos remitido los mensajes, incluso pueden ser interceptados por un tercero porque WhatsApp es una aplicación vulnerable cuya seguridad ha sido ampliamente cuestionada. Por ello, antes de remitir un mensaje recordemos que lo que enviamos queda registrado por lo que hay que tener cuidado con el contenido del mensaje, debido a que un uso inadecuado de la aplicación móvil podría perjudicarnos tanto a nivel personal como laboral.

Emprendedora por naturaleza, abogada apasionada por las nuevas tecnologías, de las causas justas y los animales.

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