Tiempo, Tiempo, Tiempo…Más tiempo por favor

Tiempo, Tiempo, Tiempo…Más tiempo por favor

En la sociedad en que vivimos y de acuerdo a cómo estamos viviendo en ella, el tiempo ocupa un lugar muy presente en nuestro lenguaje, directa o indirectamente. Quién no dice u oye a su alrededor a lo largo del día expresiones del tipo: “Estoy liadísim@”,“Me faltan horas en el día”, “No tengo tiempo de nada”, “Estoy estresad@”, “Es tardísimo y me queda muchísimo por hacer”, “Se me escapa el tiempo entre las manos”, etc., etc.

Tanto a nivel personal como en un entorno laboral, coordinar el tiempo del que disponemos con las actividades a realizar de forma adecuada representa el fundamento de alcanzar nuestros objetivos y obtener la satisfacción de haber empleado bien el tiempo.

El refranero español, siempre actual y cargado de sabiduría, nos aproxima al concepto del tiempo y a su gestión: “Cada cosa en su tiempo”, “Tiempo ni hora no se ata con soga”, “A largos días, largos trabajos”, “Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo”, “El trabajo sin reposo, convierte al hombre en un soso”, “Al que tiempo toma, tiempo le sobra”, “Aprovecha el tiempo, que vale cielo”, “Tiempo malgastado nunca recobrado”, “El tiempo es oro”…

¿Y cómo podemos gestionar de forma eficaz el tiempo?

Planificando bien nuestras metas u objetivos, priorizando según la importancia que tengan para nosotros.

A la hora de planificar, puede resultar de gran utilidad la Matriz de Gestión del Tiempo (“Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey):

En el eje de ordenadas ponemos dos cuadrantes, importante y no importante (algo es Importante cuando contribuye a tus objetivos a medio y largo plazo, a tu propósito de vida).y en el de abscisas, urgente y no urgente (algo es urgente cuando requiere una atención inmediata). En función de la misión de nuestro puesto de trabajo y/o de nuestros valores personales identificaremos las tareas importantes y urgentes, las no importantes y urgentes, las importantes y no urgentes y las no importantes y no urgentes, de manera que visualmente tendremos la plantilla para organizar nuestro tiempo. 

  URGENTE NO URGENTE
IMPORTANTE Cuadrante I Cuadrante II
NO IMPORTANTE Cuadrante III Cuadrante IV

La gente efectiva pasa más tiempo en el Cuadrante II, reduce en lo posible el tiempo que está en el Cuadrante I, y no se preocupa demasiado de los Cuadrantes III y IV.

Programando cómo, cuándo y qué medios tenemos para conseguir esas metas u objetivos. Algunos puntos que pueden servir para programar bien el tiempo, son:

  • Cuando inicies tu jornada, debes tener ya elaborado tu programa.
    Programa las actividades en función de los objetivos que quieras alcanzar, primero las actividades prioritarias y luego las menos relevantes.
    Ten en cuenta tus momentos de mayor rendimiento y aprovéchalos para realizar las tareas más importantes.
    Establece tu horario por escrito. Además de no olvidarte de ningún detalle, te ayuda a implicarte más en la consecución de tus objetivos.
    Agrupa tareas y asuntos relacionados entre sí por franja horaria o por afinidad
    Asigna a cada actividad importante un tiempo suficiente, pero no excesivo.
    Deja momentos para pensar y también para descansar, así como para todo lo que te importe: afectos, amigos, desarrollo personal, diversión,…

Y no te olvides de los ladrones de tiempo, son todos aquellos imprevistos que nos restan minutos e incluso horas de trabajo efectivo. Cuanto antes los detectemos antes los combatiremos: visitas inesperadas, reuniones innecesarias, papeleo, teléfono, desorden, comunicación ineficaz, postergación de tareas importantes por otras más agradables, etc.

Relacionado con la gestión del tiempo y la flexibilidad laboral, nos encontramos cada vez más frecuentemente con el término Banco de horas de trabajo.

Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo), el sistema del banco de horas (o “cuentas de tiempo trabajado”) implica llevar un registro de las horas trabajadas en una “cuenta” individual de cada trabajador/a. Esto permite acumular horas o días libres, por ejemplo trabajando horas extra en períodos de mucha demanda de trabajo.

Esta medida busca que los trabajadores empleen eficientemente sus horas de trabajo facilitando el uso personal del tiempo, por ejemplo utilizando el tiempo acumulado para atender a situaciones familiares inesperadas, y a la vez permite mejorar la productividad de la empresa, porque el empresario logra usar a su trabajador en los momentos en que más se necesita y además el trabajador está más motivado.

“El día es excesivamente largo para quien no lo sabe apreciar y emplear” (Johann W. Goethe) 

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