Twitter: La libertad de expresión tiene un límite

Twitter: La libertad de expresión tiene un límite

Existen muchas razones positivas para usar Twitter, pero también un mal uso puede meternos en problemas personales y legales. En España van en aumento las condenas de injurias por mensajes publicados en esta Red Social. Desde Openley analizamos algunos pronunciamientos de los tribunales españoles respecto a Twitter.

La red social basada en microblogging tiene muchas ventajas como por ejemplo, compartir y recibir información de manera instantánea, conectarse con personas famosas o conocer gente con intereses comunes, pero no todas son ventajas debido a que por las características de la propia red social (horizontal, global y viral)  muchos de los mensajes que escribimos pueden meternos en graves problemas con la justicia.

Un ejemplo extremo de los problemas que nos puede generar lo apreciamos en el  caso del ciudadano británico Paul Chambers que en el año 2010 había adquirido un billete de avión para visitar a su novia, pero el aeropuerto quedó cerrado por una tormenta de nieve. Del enfado escribió en su cuenta de Twitter “El aeropuerto Robín Hood cerrado.  Tienen una semana para solucionarlo o vuelo el aeropuerto”. Dicho mensaje en tono de broma fue malinterpretado por los responsables del aeropuerto que decidieron procesar a Paul por amenaza terrorista.

En España aumentan las sentencias condenatorias por injurias, calumnias y amenazas realizadas a través de mensajes enviados por Twitter. La utilización cada vez más habitual de esta red social para expresar una opinión sobre una persona o tema ha generado el aumento del número de denuncias y procesos judiciales por comentarios considerados ofensivos. A continuación mencionamos algunos casos.

Cuando la ironía en Twitter se considera ofensa

Determinadas expresiones que contienen críticas y frases irónicas pueden dar lugar a una condena por injurias, así podemos mencionar  la Sentencia de 12 de septiembre de 2013  de una Audiencia Provincial que describe el caso de un grupo de personas que realizaron comentarios contra el presidente del Club Norvoley. Expresiones como “hijos de puta o sinvergüenzas morosos” o “que dejes de extorsionar, coaccionar” implican descrédito y ofenden la honra personal y profesional de una persona, así como también expresiones irónicas que hacen referencia al empleo “de súper poderes” o “si los hijos de puta volaran no pisarías el suelo”.  Para la Audiencia el conjunto de mensajes publicados en Twitter por los acusados rebasan el ámbito de la ironía, de la polémica y de la mera crítica, amparables dentro de la libertad de expresión, para inscribirse en una ofensa dirigida contra una persona, atacando su honor. Por tales expresiones los tres acusados fueron condenados  por injurias.

Comentarios referidos a personajes públicos

El hecho de que el mensaje que publiquemos en Twitter se refiera a un personaje público no justifica que podamos utilizar términos descalificativos como crítica a algún comentario o conducta de dicho personaje. Así lo señala la Sentencia de 10 de marzo de 2014 de la Audiencia Provincial de Cáceres que describe el caso de una persona que había publicado en su cuenta de Twitter mensajes atentatorios contra un personaje público de Extremadura, entre los mensajes se encontraban los siguientes: “No  tengo….  ninguna obsesión enfermiza con el sexo como veo que tienes tú. Algún trauma…”, “la que tiene problemas mentales, tema de sexo, es H… Busca un sexólogo”, “H….. me tiene bloqueado.  ¿Qué méritos habrá hecho para trabajar con M.A.?”.  Según la Audiencia debe existir un equilibrio entre el derecho al honor de quienes se dedican a una actividad pública  y el derecho a expresar  libremente opiniones y, por ello, no existe un derecho absoluto a la difamación ni, correlativamente, la inexistencia en el personaje público de un reducto de su honor susceptible de protección penal.

El simple ánimo de ofender sin usar términos  muy degradantes también es condenable

Incluso no tiene porque utilizarse términos extremadamente degradantes u ofensivas, bastando el ánimo de ofender para ser condenado. Un ejemplo lo encontramos en la Sentencia de 15 de noviembre de 2013 de la Audiencia Provincial de Madrid  respecto a una  la discusión entre dos personas a través de Twitter en el que el denunciante era un letrado al que se le acusaba de conspirar contra un Colegio de Abogados, de “pasillear” por la sede de un partido político y ser una persona cobarde.  Según la Audiencia aunque no se utilizaron términos excesivamente degradante u ofensivos. Se afirma que no puede aceptarse que no sea constitutivo de delito los términos “pasillear, conspirar y llamar cobarde a una persona” debido a que por su propia literalidad y sentido gramatical son claramente hirientes y por el contexto en que se producen, sucesión de mensajes entre las partes, sin duda alguna tuvieron ánimo específico de ofender. 

En este caso el acusado se defendió alegando que sus mensajes eran consecuencia del derecho de réplica ante los mensajes de la otra persona, pero la Audiencia rechazó dicha alegación afirmando que las respuestas del denunciante eran comedidas al caso y no justificaban las respuestas del denunciado. Otro argumento que utilizó el acusado fue la poca trascendencia  por el escaso número de seguidores que tenía y que la conversación se produjo un sábado por la mañana, teniendo baja repercusión y no siendo retwiteada ni comentada. Dicho argumento tampoco le resultó válido a la Audiencia que señaló que Twitter es sin duda un medio potencialmente destinado al conocimiento en un círculo plural o colectivo de personas, independientemente de que sea o no amplio.

Condenado a publicar la sentencia en su cuenta de Twitter

La Sentencia de 22 de mayo de 2013 del Juzgado de Instrucción nº 35 de Madrid condenó a una persona por una  falta de injurias y a abonar la suma de 1.000 euros al afectado por los comentarios, así como a publicar el contenido del Fallo  de la sentencia durante tres meses en su cuenta de Twitter. Llama la atención de que una persona,  además de ser condenada por injurias, también pueda ser condenada a publicar el contenido de  la sentencia en Twitter por varios meses lo cual puede resultar excesivo y de difícil cumplimiento ya que  en Twitter únicamente se pueden publicar mensajes con 140 caracteres, además de tener que interpretar que se entiende por  “durante tres meses”, si con publicarlo una vez y no borrarlo de la cuenta durante el tiempo que exige la sentencia se cumple el fallo o debe publicarlo cada día o frecuentemente durante tres meses.

Estas Sentencias mencionadas permiten darnos una idea del alcance que pueden tener los comentarios que realizamos a través de Twitter, por ello antes de publicar un comentario en esta red social debemos pensarlo dos veces teniendo en cuenta la repercusión y el daño que puede generar a una persona o grupo de personas, y la posibilidad, nada remota, de vernos envueltos en un proceso judicial, incluso si nuestra intención no era ofender debido a que no resulta difícil malinterpretar un comentario o sacarlo de contexto.

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